T R A B A J O S / t e a t r o / Paspartú
 
 

La compañía Paspartú Teatro nació en enero de 2005 con el objetivo de poner en escena por encargo El Quijote en el centenario de la publicación de su primera parte.

 A este proyecto acudieron profesionales con una larga trayectoria en el mundo de la interpretación teatral, de la composición y la interpretación musical, de la adaptación de clásicos, la  dramaturgia oral y la animación a la lectura (cuentacuentos).

Con la idea original y adaptación de Alicia Merino, y bajo la dirección musical de Jesús Izquierdo, con composiciones originales suyas, surgió Un cuento para el tío Alonso, que viajó por toda España y abrió una nueva forma de abordar el teatro con una excelente acogida por parte del público familiar.

PASPARTÚ no fue sólo una nueva compañía en nuestro panorama teatral. Fue el resultado de una unión entre disciplinas artísticas diferentes:
Profesionales con una larga trayectoria en el mundo de la interpretación teatral, de la composición y la interpretación musical, de la adaptación de clásicos, la  dramaturgia oral y la animación a la lectura (cuentacuentos)

 

Se trató de un género original

que tuvo como objetivo

la adaptación dramatúrgica

de obras clásicas

de la literatura universal

para todos los públicos

Para ello, se combinaron técnicas y recursos que contribuyeron a definirlo:

·Versión oral y coral de textos narrativos clásicos adaptados al público familiar

·Composición e interpretación musical de temas de composición propia acordes con cada propuesta

·Articulación escénica basada en la pura evocación de personajes, situaciones y atmósferas a través del movimiento y la música en directo

·Elaboración de la propuesta genérica desde la perspectiva y el espíritu del Clown

 

PASPARTÚ fue una forma genuina de contar historias
que usó de los recursos más básicos del arsenal teatral para transformarlos,
hacerlos suyos y llegar al espectador desde un espacio nuevo
que le asume enteramente y del que participa de forma activa.
La música en directo y un espíritu coreográfico expresionista y naif
le llevaron a inscribirse dentro del teatro musical que es tan bien acogido por el público
que acudía a nuestras salas comerciales.
Cada aventura es una canción, cada fracaso un fiesta, cada sueño una danza.